Esta es la versión más reciente y comentada, protagonizada por Shia LaBeouf
En un mundo obsesionado con la imagen y el éxito, su vida grita la belleza del sacrificio oculto. Él no curó sus llagas; las abrazó. Nos enseñó que el dolor no es un castigo, sino un idioma a través del cual Dios susurra al corazón: "Reza, espera y no te preocupes" .